Mastín del Tíbet
Ancestral guardián del Himalaya de imponente melena, el Mastín del Tíbet es tranquilo, independiente y muy protector.

Historia y orígenes
El Mastín del Tíbet vigiló durante siglos aldeas, monasterios y rebaños de los nómadas de las altas mesetas del Himalaya. Varios viajeros occidentales, entre ellos Marco Polo, lo describieron.
Es una raza primitiva; las hembras suelen tener un solo celo al año.
Carácter
Tranquilo, digno e independiente, el Mastín del Tíbet protege a su familia y desconfía de los extraños. Suele estar más activo por la noche y ladra para disuadir.
Necesita un dueño con experiencia, una socialización temprana y una educación paciente.
Algunas regiones restringen la tenencia de esta raza; consulta la normativa local.
Salud
Es una raza bastante robusta. Se han descrito displasia de cadera, hipotiroidismo y algunas afecciones neurológicas hereditarias.
Se recomienda un seguimiento veterinario regular.
Esta información es general. Ante cualquier duda sobre la salud de tu perro, consulta a un veterinario.
Alimentación
Suele comer menos de lo que haría pensar su tamaño. Le conviene un alimento de calidad para razas grandes, en dos comidas.
Evita el sobrepeso.
Actividad física
Le bastan paseos diarios tranquilos y un terreno amplio y seguro.
Un vallado alto y sólido es imprescindible.
En verano, ofrécele sombra, frescor y agua, y evita las salidas en las horas de calor. No está adaptado al piso.
Cuidados
Su denso doble manto necesita un cepillado semanal, e intensivo durante la gran muda anual.
No lo rapes.



