Boyero australiano
Robusto, resistente y de una lealtad absoluta, el Boyero australiano es un perro de trabajo hecho para el calor y los grandes espacios.

Historia y orígenes
El Boyero australiano se desarrolló en el siglo XIX en Australia para conducir grandes rebaños de ganado vacuno a lo largo de largas distancias, en un clima cálido y seco. Los cruces con el dingo le aportaron resistencia y dureza.
Existe en capa azul o roja moteada y sigue siendo un perro de granja muy apreciado.
Carácter
Inteligente, valiente y muy apegado a una persona en concreto, el Boyero australiano desconfía de los desconocidos y puede ser poco tolerante con otros perros.
Su instinto lo lleva a pellizcar talones: una educación temprana y coherente es imprescindible, sobre todo con niños.
Salud
Es una raza robusta. La sordera congénita y la atrofia progresiva de retina son los principales problemas hereditarios, por lo que se recomiendan una prueba auditiva y pruebas genéticas.
Un seguimiento veterinario regular completa estas precauciones.
Esta información es general. Ante cualquier duda sobre la salud de tu perro, consulta a un veterinario.
Alimentación
Le conviene una alimentación de calidad ajustada a su actividad, que suele ser alta.
Debe tener siempre agua disponible, sobre todo en las salidas.
Actividad física
Necesita al menos dos horas de actividad diaria, idealmente con un trabajo real: pastoreo, deportes caninos, carrera o juegos de ingenio.
Sin ocupación se vuelve destructivo enseguida.
Es un perro excelente para granjas y explotaciones agrícolas, pero no está nada adaptado a la vida en un piso en la ciudad.
Cuidados
Su pelo corto y resistente necesita un cepillado semanal. Muda abundantemente una o dos veces al año.
Revisa las almohadillas y busca garrapatas tras las salidas al campo.



